De 1.000 a 8.000 botellas en la estabilidad térmica natural del subsuelo. Piedra, madera maciza, iluminación cálida y una zona de cata que convierte el vino en experiencia.
Una cava subterránea es el único tipo de bodega que se visita. Se baja una escalera. Se abre una puerta de roble. El aire cambia. La luz se suaviza. En ese momento, el vino deja de ser una lista y se convierte en un lugar. Proyectamos ese lugar con el mismo rigor con el que los grandes châteaux del Médoc diseñan sus chais subterráneos.
| Rango térmico | Monotemperatura 14°C ±0,5°C (estándar). Multitemperatura si se requiere (5°C–18°C) |
|---|---|
| Control de humedad | 60–70% HR con humidificación activa por ultrasonidos |
| Capacidad | De 1.000 a 8.000 botellas · posibilidad de modulación en doble altura |
| Superficie mínima | Desde 6 m² (1.000 botellas) hasta 40–50 m² (8.000 botellas + cata) |
| Pavimento | Piedra natural (pizarra, travertino, barro cocido). Antideslizante tratado |
| Muros | Piedra original, tadelakt, microcemento, madera. Según estética de proyecto |
| Aislamiento | PIR + membrana EPDM + cámara ventilada · impermeabilización completa |
| Iluminación | LED 2.700 K UV-free con programación por escenas |
| Garantía | Mantenimiento anual incluido · coordinación con su arquitecto |
Trabajamos cada cava como un proyecto arquitectónico independiente. Decidimos con usted el carácter del espacio: la severidad artesanal de una barrica borgoñona, la calidez doméstica del Médoc, el minimalismo pétreo de una cava contemporánea o la exuberancia clásica del Jerez.
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Lo que el tiempo madura, la tierra lo protege. Cavas subterráneas pensadas para guardar lo irrepetible.
L'Humidor — Obra y técnica




Casi siempre sí. Estudiamos estructura, humedad, ventilación y aislamiento previo. En la mayoría de los casos el sótano aporta inercia térmica natural que ahorra energía y estabiliza el clima. Cuando hay humedad ascendente, aplicamos membrana EPDM y drenaje perimetral antes de comenzar la obra de acabado.
Desde 6 m² para una cava de 1.000 botellas con zona mínima de paso hasta 40–50 m² para 8.000 botellas con zona de cata completa para 8 personas. También proyectamos bajo escalera, en patinillo técnico o en trastero reaprovechado.
La inercia térmica del terreno mantiene una temperatura base muy estable todo el año (13–15°C en la Península). Añadimos climatización de apoyo antivibración de baja potencia que compensa los picos estivales y mantiene la humedad en el rango 60–70% HR. La tolerancia final es de ±0,3–0,5°C anual.
Sí, cuando el espacio lo permite. Integramos mesa de cata de roble macizo, iluminación focal dimmable, cajones para copas y accesorios, y opcionalmente un refrigerador de servicio. La cava se convierte en el espacio social más íntimo de la vivienda.
Botelleros de roble francés, nogal americano o acero corten. Pavimento de piedra natural (pizarra, travertino o barro cocido) con tratamiento antideslizante. Muros con piedra original, tadelakt, microcemento o madera, según la estética del proyecto.
A partir de 1,5–2 metros de profundidad el terreno ya ofrece inercia térmica significativa en clima mediterráneo. A 3 metros, la temperatura del suelo oscila menos de 2°C entre verano e invierno. La mayoría de sótanos residenciales están a 2,5–3,5 metros, rango óptimo.
Entre 10 y 16 semanas desde la firma, dependiendo de si hay obra civil (impermeabilización, pavimento, muros) o si el espacio ya está preparado. La coordinación con albañilería, electricidad y climatización se gestiona directamente con el arquitecto o constructora.
Con humidificador por ultrasonidos y control digital constante entre 60% y 70% HR. La recarga puede ser manual o automática desde la red de agua. El sistema incluye supervisión remota vía app con alarmas por desviación y registro histórico de datos.
El mejor enfoque combina aprovechamiento de la inercia térmica natural del terreno (para reducir el consumo energético), impermeabilización profesional del recinto, climatización de apoyo antivibración y un diseño arquitectónico que convierta la cava en un espacio habitable. L'Humidor lleva más de 30 años ejecutando este tipo de proyectos, con referentes como la bodega subterránea de 4.500 botellas en Pedralbes.
Para un presupuesto realista necesitamos plano del espacio (incluso esquemático), profundidad y estado del sótano, capacidad objetivo y deadline. Con esos datos, Joan Serrate (diseñador y técnico de bodegas) responde en 48 horas con una propuesta inicial. La consulta es sin compromiso y puede ser online o presencial en nuestro showroom de Barcelona.
Cada bodega, vinoteca o humidor se proyecta desde cero sobre su espacio. Escríbanos o llámenos y concertamos una visita técnica para estudiar su caso. Sin intermediarios. Sin compromiso.