
Vinoteca bajo isla · Sotogrande
280 botellas · doble temperatura
420 botellas, triple zona de temperatura y frente continuo de nogal cepillado integrado en una isla central de 4,2 metros. Cuando la cocina abierta absorbe la bodega sin perder rigor técnico.
El proyecto partía de una reforma integral de un piso señorial en Turó Park, donde el estudio de arquitectura había abierto cocina, comedor y salón en un único espacio diurno de 95 m². La isla central, de 4,2 metros de largo, se concibió desde el primer croquis como pieza arquitectónica clave: zona de cocción a un lado, almacenamiento de vino al otro y un frente continuo de nogal cepillado que la unifica visualmente. El reto técnico era encajar 420 botellas con triple control de temperatura sin que el frente revelara más que tres puertas embutidas con apertura push-to-open.
| Tipología | Vinoteca integrada en isla central de cocina abierta |
|---|---|
| Ubicación | Turó Park, Barcelona · vivienda particular |
| Capacidad total | 420 botellas (180 blancos + 180 tintos + 60 servicio) |
| Zonas térmicas | 3 independientes: 7 °C · 14 °C · 17 °C |
| Dimensiones isla | 4,20 × 1,10 × 0,92 m (largo × fondo × alto) |
| Materiales nobles | Nogal cepillado mate · roble macizo en bandejas · acero inoxidable |
| Apertura | Push-to-open con asistencia magnética · sin tiradores |
| Cristalería | Doble laminado · cámara argón · baja emisividad · filtro UV |
| Aislamiento | PIR 50 mm con rotura de puente frío perimetral |
| Plazo de ejecución | 8 semanas en taller · 4 días de instalación |
| Año de entrega | 2025 |
El frente continuo de 4,2 metros plantea un problema clásico: cualquier mínima diferencia entre las tres puertas (dilatación, ajuste, paralelismo) se nota a la luz rasante. La solución pasa por el material. El nogal cepillado mecánicamente con cepillo de cerda metálica genera una textura longitudinal que rompe la incidencia de la luz y disimula las juntas, que en este caso son de apenas 2 mm. La diferencia con un nogal lacado o pulido es radical: aquel exigiría tolerancias de 0,5 mm para no parecer un mueble industrial; el cepillado tolera 2 mm sin perder unidad.
La triple zona térmica se mantiene constante porque cada compartimento es físicamente estanco al adyacente. Una vinoteca comercial de triple zona suele compartir el flujo de aire entre compartimentos, lo que provoca que el blanco a 7 °C suba a 9 °C cada vez que se abre la puerta del tinto. Aquí cada cámara tiene su propio sistema cerrado: abrir una no afecta a las otras dos.
Cada bodega, vinoteca o humidor se proyecta desde cero sobre su espacio. Escríbanos o llámenos y concertamos una visita técnica para estudiar su caso. Sin intermediarios. Sin compromiso.